Esteban Mata – La Nacion
En una sorpresiva votación a las 9:26 p. m. los diputados le dieron el visto bueno anoche a la reforma fiscal para que avance a su discusión en el plenario legislativo.
Con los votos a favor de siete diputados y solo dos en contra, el plan de impuestos del Gobierno superó el primer escollo en su transitar legislativo.
Ahora, la iniciativa pasará al plenario la próxima semana para que los 57 diputados decidan su futuro. Gracias a la vía rápida mediante la cual se discute, la reforma podría quedar aprobada antes de que finalice el año.
La propuesta pretende disminuir el déficit fiscal que abruma al Gobierno y que llega al 3,2% del producto interno bruto (PIB), lo que equivale a ¢670.000 millones.
Edgardo Araya, Ileana Brenes y Agnes Gómez del Partido Liberación Nacional (PLN) sumaron sus votos a los de Manrique Oviedo y Eugenia Venegas de Acción Ciudadana (PAC); Víctor Emilio Granados de Accesibilidad Sin Exclusión (PASE) y Carlos Avendaño de Restauración Nacional.
En contra votaron los diputados Rodolfo Sotomayor del Partido Unidad Social Cristiana (PUSC) y Manuel Hernández del Movimiento Libertario.
El debate del proyecto se caracterizó por la marcha forzada con que se discutió.
La aplicación de la vía rápida contenida en el artículo 208 bis del reglamento del Congreso permitió a los diputados trabajar mañana, tarde y noche, con un uso de la palabra reducido y la discusión de 4.500 mociones de forma expedita.
La iniciativa introduce a la legislación nacional el impuesto sobre el valor agregado (IVA) que según lo pactado por el Poder Ejecutivo y el Partido Acción Ciudadana (PAC) gravaría con un 14% la venta de bienes y servicios y que viene a sustituir el actual impuesto sobre las ventas que es de un 13%.
Además, introduce las figuras de renta global y renta mundial, como medida para regular los grandes capitales.
También prevé una canasta básica tributaria, que exime del impuesto del IVA a 300 productos, fruto de una intensa negociación del Ejecutivo con el PASE y otras bancadas legislativas.
A esto se le suma el aumento escalonado del impuesto sobre la renta y un recargo especial a aquellos salarios que superen los ¢4,8 millones por mes.
Uno de los puntos de mayor polémica es el impuesto impulsado por el PAC y aceptado por el Gobierno sobre las empresas que inicien operaciones bajo el régimen de zonas francas a partir del 2015.
El plan genera gran fricción entre el Gobierno y los sectores productivos, al tiempo que es objeto de cuestionamientos sobre el trámite y su contenido.
La legisladora del Libertario, Patricia Pérez, cuestionó anoche la constitucionalidad del proyecto.
Por su parte, la diputada del PLN, Agnes Gómez, abogó a favor del plan y dijo que el país no puede “ponerse una venda en los ojos” ante el riesgo de una crisis si no se aprueba el plan de impuestos.










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